En el caso de los usuarios, es recomendable utilizar el vehículo sólo cuando sea estrictamente necesario, con una conducción suave y sin aceleraciones bruscas. Para el motor en las retenciones prolongadas y apagar la calefacción o aire acondicionado cuando el coche esté parado. Además, un correcto mantenimiento del vehículo con la periodicidad recomendada y asegurando el reciclaje de los productos utilizados en los talleres puede contribuir a mejorar la calidad medioambiental.
Las administraciones también deben tomar medidas como revisar la fiscalidad para incentivar los coches menos contaminantes y realizar una inversión inteligente en transporte público e infraestructuras.
Por último, la industria del automóvil debe seguir investigando la aplicación de combustibles alternativos al petróleo, como la alimentación a través de hidrógeno (pila de combustible) o los coches eléctricos.
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