Cuando se habla de movilidad sostenible, la conversación suele quedarse en el vehículo: qué combustible usa, cuánto contamina, cuántas plazas tiene. Un enfoque que gana presencia en los últimos años en el transporte sostenible propone mirar antes la necesidad de desplazarse y las alternativas disponibles. Se conoce como motilidad.
Tres palabras que no significan lo mismo
El concepto de motilidad aplicado al transporte pretende conciliar dos ideas distintas:
- Movilidad: la actividad de movimiento, es decir, los desplazamientos que se hacen.
- Accesibilidad: la posibilidad de poder moverse, es decir, las opciones reales que tiene una persona para llegar a un lugar.
- Motilidad: la combinación de ambas, con el uso inteligente de todos los medios posibles.
Según la descripción que acompañaba a la versión anterior de este artículo, la teoría fue desarrollada sobre todo por investigadores universitarios en Francia y en Suiza. Un documento en PDF alojado en eso.univ-lemans.fr servía allí de referencia para ampliar la idea.
La opción de no desplazarse
La novedad del planteamiento es que entre los «medios posibles» figura también no hacer el viaje. Desde esta perspectiva, una persona que resuelve una gestión sin salir de casa ejerce su motilidad igual que quien elige el tren o la bicicleta.
Los ejemplos que se citan en este enfoque son sencillos:
- Los buscadores de información y los sistemas de horarios consultables por internet, que permiten decidir cómo y cuándo moverse, o si hace falta hacerlo.
- Las aplicaciones de teleconferencia, que sustituyen reuniones presenciales por reuniones a distancia.
Compartir el coche como parte de la ecuación
El coche compartido, tanto en su modalidad de viajar varias personas en un mismo vehículo (carpooling) como en la de usar un coche de uso colectivo por horas o días (carsharing), se presenta como otro ejemplo de motilidad. Según este planteamiento, reduce los tiempos de viaje, los gastos y los impactos ambientales. Son beneficios atribuidos al concepto: aquí no se aportan mediciones que cuantifiquen el ahorro de emisiones, ruido o atascos.
Por qué importa para la movilidad sostenible
La idea es útil porque amplía la pregunta. En lugar de limitarse a cómo hacer más limpios los desplazamientos, plantea si todos son necesarios y qué alternativas existen para cada uno. Encaja con la lógica que ya se ha aplicado al transporte en Ecoclimático: las cuatro erres también funcionan en el transporte, desde rechazar un viaje innecesario hasta reducir su impacto.
Para la planificación urbana, el enfoque sugiere que mejorar la oferta de información, de servicios a distancia y de modos compartidos puede ser tan relevante como construir nuevas infraestructuras. Es una forma de entender la movilidad sostenible que se suma a otras, como la electrificación del transporte o el refuerzo del transporte público, y no las sustituye.


