La gestión cinegética de los cotos privados de caza de la Comunidad de Castilla y León que hacen frontera con Asturias, se ha convertido en un expolio de los recursos cinegéticos que son protegidos en las reservas y parques naturales de la vertiente asturiana.
Mientras que la práctica totalidad de los terrenos que Asturias posee en las zonas altas de la Cordillera Cantábrica se encuentran protegidos, formando parte de reservas regionales de caza y parques naturales, la vertiente leonesa están en gran medida sujetos a una gestión cinegética que la Comunidad de Castilla y León pone en manos de cazadores particulares, ya que se trata de cotos privados de caza.
En estos cotos privados, aunque la normativa exige el cumplimiento de determinados planes de caza que habilitan la captura de un número limitado de piezas de caza, la realidad es que el número de piezas cazadas anualmente es mucho mayor.
[ad#ad-1]Esta circunstancia está favoreciendo un mercado libre de cotos de caza en donde los precios de subastas para hacerse con el control de estos cotos, alcanza precios muy por encima de lo que sería lógico pagar si solamente se pudieran cazar las piezas marcadas por los planes cinegéticos. Durante las últimas subastas de cotos de caza, el FAPAS ha podido comprobar como en Castilla y León, cotos de caza que lindan con espacios protegidos y donde efectuar la caza dentro de la legalidad con el número de piezas a abatir supondría un desembolso para el beneficiario del coto de 25 a 30.000 euros, se están adjudicando hasta por 90.000 euros.
Los adjudicatarios de los cotos, pueden permitirse el pago de estas precios tan altos respecto al coste real del coto, dada la absoluta impunidad en la que como gestores del territorio cinegético pueden efectuar la actividad de la caza, matando muchos más ejemplares de los que les es permitido en los cupos adjudicados. Gran parte de la fauna matada irregularmente, procede de las reservas cercanas en la vertiente asturiana.
Esta situación es lo que está dando lugar a la aparición de auténticas mafias cinegéticas que controlan el mercado de la caza mayor en estos territorios de la Cordillera Cantábrica, tal como se ha podido demostrar con las recientes detenciones efectuadas por la Guardia Civil de Asturias y León, al descubrir el entramado de caza ilegal organizada que existía.
El mayor problema que plantea esta situación, se encuentra además en el hecho de que estos territorios cinegéticos de Castilla y León, ubicados en la Cordillera Cantábrica, son precisamente los territorios donde se valora que deben de cumplir el objetivo de facilitar el movimiento de los osos a través de la cordillera para conseguir la comunicación de las dos poblaciones aisladas.
Ante esta situación de caos en la gestión cinegética de Castilla y León, la propia conservación de los osos se sitúa en entredicho, ya que no hay ninguna garantía de que el propio oso pardo, forme también parte de las expectativas cinegéticas de las mafias que controlan la caza en estos territorios.

